jueves, 14 de junio de 2007

Mar Interior, al borde de la conciencia/Hiranio Chávez

Hace un par de días, recibí una llamada del sello Alerce, que me comunican la presentación del nuevo compacto de Bordemar.

Cuando me hablan de este grupo inmediatamente asocio a los maestros de música tradicional, que pueblan las islas del archipiélago.

A los antiguos trovadores que cantan en las fiestas del pueblo, a los maestros de capilla que mantienen viva la música religiosa y en fin asocio a Jaime a Soledad a sus instrumentos que con violines, guitarra, flauta y piano, dan forma a una estructura de tonos y tonalidades con colores, creaciones e intensidad.
Pero sobre todo Identidad, tan necesaria hoy en día, en que nuestra identidad navega en mares adentro, alejados del bordemar. Donde las raices se afianzan a la tierra y en ella surgen los árboles para cuidar sus mejores maderas, nos abre a mares más profundos más lejanos, pero siempre cercano a sus raices.

La identidad es lo que nos cuesta tanto entender, como símbolo de la condición de ser. La identidad es lo que nos permite sentir un hecho de ser en ser que es. La identidad es una raíz que entra y mira a otros a través de manifestaciones culturales afines.
Alerce, todos sabemos que es el alerce, que identifica y dignifica una cultura, una región del país. Alerce y Bordemar se juntan, no por casualidad Ricardo García, creador del sello Alerce y que sí sabia de identidad, llamó a Bordemar a hechar raices y navegar junto alerce.

Cinco extraordinarios músicos jóvenes, que se juntan bajo la dirección de Jaime Barría para dar movimiento, fuerza y vigor al grupo de cámara Bordemar, y que en corto tiempo editan su tercer disco compacto.

Cuando el sello me solicito que haga la presentación, me sentí honrado, ya que es un gran honor presentar un conjunto con su nueva propuesta musical.

Mar Interior, al borde de la Conciencia, Jaime, Soledad, Catherinne, Eugenia y Fernando, nos hacen navegar, cabalgar, correr, imaginar, reír y también llorar. La emoción nos llega rápidamente, ya que estos jóvenes músicos, saben donde pisan, y el conocimiento que tienen de la Identidad y la cultura tradicional hecho que sin lugar a dudas lo demuestran con cada nota que interpretan.

Con un esfuerzo de preservar la tradición, la identidad, el color, el olor, el sabor, el dolor, la energía y la fuerza y al mismo tiempo, crear nuevas músicas sin romper el equilibrio entre lo nuevo y lo viejo.

Esto es fundamental en el crecimiento de la producción musical, con raíz profunda. Es por eso que son tan claros y transparentes como su aguas y colores, llevandonos ampliamente a navegar a su propio mar, a su mar interior, quienes en esas aguas donde la emoción nos une por entero.

Bordemar y mar interior es una combinación de signos y codigos que de traducirlo, entendemos que la propuesta estético musical, tiene la presencia de lo autentico. Que no teme transar con sistemas colonialistas ni de libre mercado, ni modos de modernidad, sin la identidad que hoy necesitamos.

Bordemar al interior de la conciencia, nos hace tener conciencia que para llevar una nueva cultura, no colonizada, hay que usar todo lo que tenemos. En un mismo tiempo, en un nuevo espacio, en otra dimensión, pero sobre todo sin olvidar el pasado.

Entonces para ustedes, desde la tierra de Alerce, Bordemar nos lleva al mar interior, al borde de la conciencia.

Santiago, 9 de diciembre 1994.

miércoles, 13 de junio de 2007

Bordemar Bordevals/Oscar Gacitúa Gonzalez

El segundo trabajo musical de la Banda Bordemar, aparecido recientemente en casete y próximamente en compact, me hace reflexionar sobre la evolución y proyección que una obra como esta tiene en el contexto nacional y latinoamericano.
Lo primero que se viene a la cabeza con la banda bordemar es la palabra originalidad Con bordemar asistimos a la revisión de la idea tradicional y romántica que se tenía de la originalidad que la emparentaba en cierto sentido con “la invención del hilo negro”. La creación entendida como un salto al vacio, a un campo donde la mayor o menor genialidad de un autor construía un mundo nuevo, el nacimiento de una “creatura”.
El proyecto creativo del Bordemar emprende un camino distinto, en cierta medida más modesto, que reconoce como punto de partida a una cierta tradición a partir de la cual es posible explorar: la obra no escrita de las legendarias bandas religiosas chilotas. La invención, la originalidad esta entonces no en el paso sobre el abismo sino en la recomposición, la desorganización y el reordenamiento de un trabajo anónimo hecho por otros.
Es interesante detenerse un momento en esta concepción creativa porque a mi juicio contiene una serie de elementos que son la materia prima de el debate actual en torno a la modernidad. A nueve años de 2.000 es natural que nos interroguemos sobre modernidad. Probablemente nunca antes como ahora la idea de modernidad había sido tan puesta en tela de juicio. Parece natural pues después de un siglo que se ha asombrado con el vértigo de cambios que ha producido la ciencia y la tecnología, amortiguando el pasmo, ahora comienza a interrogarse el como. ¿Que modernidad queremos? ¿Es toda invención un paso adelante respecto de lo preexistente? ¿O la invención también da pasos en falso respecto de lo que ya existía?. La catástrofe ecológica a la que asistimos parece desmentir brutalmente a esa modernidad de paraíso tecnológico que nos propuso algún día este siglo. “¿Qué Modernidad?” es entonces una pregunta urgente.
No es ninguna novedad ya que hay una misteriosa capacidad de predicción en ciertas manifestaciones artísticas. Algunos postulan que por ejemplo la obra de Kafka es una premonición de los horrores del nazismo y “1984” de Orwell es un adelanto de los horrores de la burocracia pre-perestroika.
En tal sentido también hay señales en las distintas expresiones en lo que se ha dado en llamar “post-modernismo” de una actitud crítica y cuestionadora en torno a la panacea de la modernidad tecnológica, que se refleja por una parte en un sentimiento de desencanto frente a la idea de “vanguardia” y por otro lado con una propuesta de trabajo sobre el cimiento de la tradición.
En la música latinoamericana hay dos casos notables en lo que se relaciona con la invención según las pautas de una determinada tradición. Uno de los casos más conocido de Astor Piazzola, que ha trabajado sobre la base rítmica y estructural del tango para la construcción de lo que el mismo ha llamado “La música de Buenos Aires”. Menos conocido pero igualmente sorprendente y atractivo es el trabajo de Egberto Gismonti con la música brasilera especialmente la nordestina, que conserva más frescas sus raíces africanas.

También en la música popular hay permeaciones de esta corriente de verdadera “ecología cultural”. De cierto modo la recopilación que fue la base del trabajo de nuestra Violeta Parra fue un adelanto de esta manera nueva de desafiar a la creatividad, que más adelante han tomado Bob Dylan, sobre la rica tradición de trovadores urbanos, Paul Simon y sus excursiones en lo exótico desde la perspectiva norteamericana y más recientemente todo el movimiento renovador alrededor de la salsa.
Ese es el contexto conceptual en que se mueve nuestro puertomontino Bordemar y por ello es que debemos “parar la oreja” para escuchar con detención su sonido, pues más allá de la nostálgica armonía de esas bandas de los poblados de la costa interior del archipiélago soplan allí las trompetas de una modernidad como esperamos que sea la del milenio que viene: Una modernidad a escala humana.
El diario Austral, Domingo 3 de Noviembre de 1991,Puerto Montt.

Sonidos para los colores de la Isla/Verónica San Juan

Cuando alguien les insistió que su música era similar a la de algunos grupos de la bretaña francesa; que había algo de herencia céltica en la mezcla que lograban, ellos respondieron que solo intentaban recrear lo que habían escuchado en Chonchi, Castro o Puerto Montt cuando eran niños.

Pero los músicos de Bordemar quisieron investigar la coincidencia y dieron con la respuesta: muchos de los españoles que llegaron a poblar Chiloé venían de Galicia, donde también la cultura céltica había dejado marcas.

Hace diez años nació el grupo. No siguen los mismos, pero el sentido que los unió se conserva: interpretar los sonidos de la isla. Describir la geografía a través de lo instrumental. Hablar del verde y del gris de las pequeñas comunidades, pero dejando de lado la forma usada por esos grupos chilotes a quienes les habían oído cantar,a toda voz, las historias del sur.

Jaime Barría, en la composición; Eugenia Olavarría con el violín, Soledad Guarda, al violoncello, y Fernando Alvarez, en guitarra, todos profesores de música egresados de la Universidad Austral, y Catherinne Hall, la quinta integrante quien se trasladó de la isla de Manhattan hasta Chiloé y aportó su flauta traversa; con ellos el grupo, en su formación actual, queda presentado.

Al reunirse, lograron reeditar todos los instrumentos de las antiguas bandas de Chiloé, abastecidas en ese entonces por los luthiers locales. Por eso pueden recrear los pasacalles, esas melodías cortas que tocaban y siguen tocando los chilotes para agradecer a un santo.

-Tratamos de mantener y recrear lo rítmico y lo melódico de nuestras raíces. En la isla tenemos nuestra forma de vivir, nuestra manera de hacer música. Así como usamos la tejuela, comemos el milcao y el chapalele, tenemos una música diferente a la del resto del país. Lo que hacemos tratando de describir el ritmo de la gente, su alegría, romanticismo y sensibilidad, esa forma del afecto, del cariño, del contacto cercano que permite saber lo que ocurre con cada persona, en cada casa-explica Barría, desde la casona que ocupan en la 21 de Mayo de Puerto Montt.

Raices, pero también elementos electroacústicos, por la idea es reinventar. Los sintetizadores aparecieron en sus composiciones, aunque Barría quiere dejar en claro que fue casual.

-Cuando íbamos a una localidad donde no había piano nos conseguimos uno electrónico, y ahí fue surgiendo una gama sonora que nos gustó y luego decidimos incorporar sistemáticamente.

Han grabado Colores de Chiloé y Bordevals y esta semana estuvieron encerrados en un estudio registrando su tercera producción, Mar Interior Op.3.

Todos temas instrumentales que mañana tocaran con dos objetivos: uno puramente artístico y otro para motivar la campaña de restauración de las iglesias que están desmoronandose en Chiloé.

Salen poco de la región, el recital de mañana en la Iglesia San Francisco quizá sea el único que den este año en Santiago. Jaime Barría asegura que no necesitan más, que les basta con los encuentros folklóricos que abundan en la zona y con sus propias incursiones de fin de semana por localidades pequeñas.

Somos de acá, somos músicos de la región, y en esta comunidad es donde nos interesa tocar. Queremos que la gente pueda sentir sus canciones, sus ritmos a través de nosotros.

Diario la Nación, Tablero Vuelto, Viernes 15 de Julio de 1994 Santiago

BORDEMAR: El Proyecto musical que cree en lo propio

Se fue contentísimo porque en una sola semana la música de la banda bordemar se escucho en distintos escenarios penquistas.

Jaime Barría, director del grupo de Puerto Montt estuvo un día en Concepción, invitado al homenaje que Lota le hizo al poeta Gonzalo Rojas. En este acto, se presentó la Obra “Uno escribe en el Viento”, danza-teatro, que tiene cinco temas musicales de la banda. Un par de días antes, el grupo de baile del Instituto de Arte de Concepción, había montado dos coreografías con temas de la agrupación sureña.

“Agradezco a Berta Quiero por haberse fijado en nuestro trabajo y por entender que en provincias también pasan cosas de interés. Esto demuestra que se puede mostrar un espectáculo con una producción netamente sureña. Siempre creemos que todo viene de Santiago y los de allá viven mirando a Europa, pero no se dan cuenta de lo que tienen al lado”, argumenta el compositor de Bordemar.

Respecto del montaje realizado por el taller de teatro de la Universidad de Concepción, Barría dice que la selección estuvo bien. “Además, que la conexión entre música y danza fue muy bella. Concuerdan con el estado de animo en que fueron hechas.. También agradezco a Claudia Soto, que creó las coreografías y en general a todo el elenco del Teatro de la Universidad de Concepción, un grupo de jóvenes que transmiten su espíritu y el de la poesía de Rojas, con entrega y profesionalismo”.
Lo que sucedió aquí son ejemplos puntuales ¿pero , hay otros?
“Puedo decir que en Puerto Montt y en la Décima Región nuestra música es ocupada en algunos espectáculos. Está formando parte de la Identidad regional, aunque suene un poco petulante decirlo. Es frecuente también escuchar nuestros temas en producciones de videos y en programas de televisión de todo el país.”

-¿Qué te pasa cuanto esto sucede?
“me da mucha alegría escuchar nuestra música y que se reconozca un trabajo de regiones y con identidad. Muchas veces vemos imágenes de nuestro país con música creada en Estados Unidos. Los realizadores deben darse cuenta que aquí existe variedad de material musical. De lo más nuevo podría nombrar al trío Terra Nova o Andres Condon en Valdivia.

- De acuerdo a lo escuchado hasta ahora ¿ no te parece que se llegó a un ciclo y hay que abrir otro?
“Quizás no es el momento todavía. Tenemos una veta musical de nuestra región que hemos desarrollado en la medida de nuestras posibilidades. Nuestro principal objetivo era mostrar nuestra música hecha en el sur, para los niños y nuestra comunidad”.
-Pero eso lo han superado con creces...
“Lo nuestro se ha masificado. Hemos vendido más de 20 mil copias de nuestra producción. Nos pone en una situación distinta porque ya no pensamos en un plano sino nacional y nosotros todavía no estamos en condiciones de asumirlo. Todavía quedan cosas por hacer en lo local”.
-¿Corriendo el riesgo de repetirse?
“Si se corre el riesgo, pero es parte del marketing y de lo que uno está haciendo. Si uno nos escucha, sabe que somos nosotros. No podemos cambiar tan violentamente. Somos lento en producir algo y pensamos mucho antes de presentarlo en publico. Cada tres años editamos un disco. Si quisiéramos caer en el juego del marketing, estaríamos haciendo uno por año. Mejor decantamos lo nuestro, que se fragüe y que salga algo nuevo”.

-¿Qué proyectos vienen?
“Los proyectos más importantes son grabar música religiosa de Chiloé y próximamente terminar de grabar un casete de guitarra, volumen dos, con temas de la banda, que han sido transcritos para guitarra en formato clásico. Las transcripciones y la interpretación la hizo Martin Pino. También esta la grabación de Soledad Guarda,que hizo el disco “Bordemar canta a los niños”, basada en los ritmos y mitología Chilota”.

-Estando adentro ¿que opinión tienes de la actividad musical de Chiloé?
“Yo creo que se llego a un estancamiento en la música tradicional, porque no hubo mayor creación. Siempre se estuvo haciendo más o menos lo mismo. Los grupos del Magisterio han entendido el trabajo de difusión de la música antigua de Chiloé. Y la creación se ha mantenido en una linea muy tradicional que no es correcta porque están hechas por las patrones musicales de las empresas discográficas. Los monitores de folklore de la isla, venían a Concepción o a Santiago a aprender la música de Chiloé. Eso no puede ser.

-¿Tampoco hay semilleros?
Claro. Es que cuesta mucho asumir quedarse en regiones para vivir de la música y hacer un trabajo sostenido. Nosotros recién desde el 91 que estamos con un grupo de músicos estables en la banda. Esto tiene sus costos, pero es la única forma de hacer música auténticamente regional.

¿Está o no agotada la búsqueda de la música chilota?
“No esta agotada. Porque la música es una manifestación de la época en que se vive. Siempre van a surgir grupos que van a tener algo que decir. Nosotros llevamos doce años y todavía seguimos trabajando en esto,sin pensar en irnos a Santiago. Lo importante es entender que en provincia se puede hacer un trabajo, que se puede crear y tener éxito. Hay que creer en ello”.
La gaceta del Sur. Diario El Sur de Concepción 31 de Diciembre 1995.

BORDEMAR, MAR INTERIOR/Viviana Larrea

Presentar una nueva producción del grupo bordemar. Implica necesariamente hablar de investigación, de integración de nuevas formas artísticas, de proyección cultural, de identidad, de excelencia musical, de creatividad y de inteligente y joven entusiasmo.

Implica también hablar de sueños, de leyenda, de nostalgia, de cielos y mares.
De raices...

Para Alerce la otra música, trabajar junto a la Banda Bordemar a significado un gran orgullo. Ellos son una importantísima prueba de que nuestro país esta poblado de músicos de iniciativas, de amor por lo propio.

Esta tercera producción “Mar Interior”, es una comprobación de todo lo anteriormente expresado. A través de ella podemos recorrer y sentir indiscutiblemente la atmosfera de la hermosa Isla de Chiloé.

Finalmente no puedo, yo, personalmente, que presentar a Bordemar, implica necesariamente también recordar y extrañar a Ricardo Garcia, amante eterno de la Isla y admirador genuino de la Banda Bordemar.

Casa Colorada, Museo Colonial, Santiago, 9 de Diciembre 1994.

Jaime Barría, un creador de la música de todos/Barbara Damm

Un hombre de mirada y pensamientos profundos es el elegido para el personaje dominical. Su nombre, el de un compositor: Jaime Barría Casanova. Este personaje fundó en 1983 la agrupación musical Banda Bordemar, en Puerto Montt. Desde ahí en adelante su carrera como compositor y director del grupo ha estado llena de grandes éxitos, tomando en cuenta que son un conjunto que trabaja en y para la provincia en donde viven. Hace pocos días tuvieron una exitosa participación en las Semanas Musicales de Frutillar, lo que fue recibido con mucha alegría por Jaime Barría.

Para saber un poco más sobre él y poder trasmitirselo a sus lectores,”El Llanquihue” llegó hasta su sala de ensayo, ubicada al lado de le casetería Bordemar, calle 21 de Mayo 70. Ahí nos recibió con su habitual cordialidad y sencillez.
Partimos conversando sobre las primeras manifestaciones que tuvo de interés musical, las que comenzaron desde que era niño:”En mi casa somos todos muy musicales: Mi madre había estudiado mucho tiempo piano, entonces tenía este mismo piano que ahora uso yo, y tocaba todos los días cosas como la Serenata de Schubert...A mi padre le gustaba mucho la ópera y desde chico que la escuchábamos juntos, pero yo era más improvisado en ese tiempo, lo tomaba sólo como un juego. Tuve algunas clases de piano, pero para mi era jugar en el piano más que estudiarlo en forma seria y metódica”.

Descubriendo la veta

La decisión de Jaime Barría de dedicarse a la música comenzó a gestarse cuando estudiaba en el Colegio San Javier, pero más marcadamente en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia, donde estudió Pedagogía en Educación Musical. Al respecto; recuerda que comenzó a tener ramos de armonía y de improvisación, este último con muy buenos resultados en forma innata.

“En Valdivia hicimos una película una vez y yo le puse la música, fue la primera vez que hice una cosa pública más o menos en el año 80. También hacíamos música infantil con unas amigas y compañeros. Esos fueron nuestros primeros pasos, junto con participar en algunas cosas con el dúo Schwenke & Nilo, que eramos compañeros. Y es que Valdivia, la universidad, da el ambiente propicio para estas agrupaciones. Barría Casanova nos explicó que en ese tiempo había mucho entusiasmo en la escuela de música, se hacían muchas cosas, ya que ademas era un período de efervescencia de los 80, una época muy creativa. Había un grupo de gente bien especial como Clemente Riedemann, Schwenke, Marcelo Nilo, todos de la misma generación y creando cosas, pintores, poetas, músicos...fue un período muy rico, donde toda una generación se estaba mostrando frente al acontecer social y también político”.

Inspiración repentina

Cómo escribe un músico es algo que mucha gente se pregunta y a lo que Jaime Barría contestó que “Es algo que de repente te llega y se van componiendo frases, compases y, de ahí, empezar a desarrollar el resto del tema. En cualquier momento puede llegar la inspiración. Todos los días toco piano y voy anotando algunos compases , tengo cuadernos llenos de esquemas, de motivos no desarrollados que algún día los puedo tomar y armar toda la estructura musical con una determinada forma”.
La base melódica con que se maneja este músico, que continuó estudios particulares en composición, armonía y contrapunto con Alejandro Guarello y que realizo diferentes cursos de estética y folklore en la Universidad Católica, pertenece a una tradición muy rica de nuestra zona: “Aquí hay tantas formas musicales folklóricas que son muy interesantes y muy ricas, todas de ascendencia española e inglesa de hace siglos que están en bruto y hay que pulirlas como lo intentamos nosotros”.

Persistiendo en el objetivo

Los inicios de la Banda Bordemar se toparon con la primera gran dificultad de la falta de músicos en Puerto Montt, ya que después que Barría y un grupo de amigos terminaron de estudiar en Valdivia regresaron a Puerto Montt, se vieron en la situación de que algunos se empezaron a ir a otros lugares de Chile o que vivían en Chiloé y tenían que viajar para los ensayos y actuaciones. Al año de haber fundado Bordemar, Jaime se quedo solo y tuvo que empezar a buscar nuevamente personas con quienes reformar el conjunto...Recuerdo que necesitaba una flautista y ella tenía que venir de Ancud, la cellista era de Castro y nos juntábamos en Puerto Montt a ensayar. Pero nuestro objetivo principal era primero que nada encontrar una linea musical nuestra, propia, nueva. Además que éramos todos profesores, estábamos en plena pedagogía. Yo hacía clases en el Liceo de Hombres y tenía un taller de música súper interesante. Les mostraba a los niños lo que era un instrumento como la flauta traversa, un violoncelo o un violín en las escuelas. Después, con el grupo comenzamos a trabajar mucho en universidades, a presentarnos en Osorno, Valdivia, en la región. Mostrábamos nuevos instrumentos y una nueva sonoridad para la música de la zona”.

Al rescate de lo nuestro

Banda Bordemar es el primer grupo que ha intentado profundizar en las raíces melódicas de la zona y que ha tratado de buscar una identidad de esta a través de la música. Jaime Barría sostuvo que “es el único conjunto que buscado una música que identifique a la zona, pero todo esto con un hecho histórico detrás.

Los antecedentes antiguos de nuestra región, de lo que es Chiloé, que en ese tiempo estaba constituido desde la ribera sur del río Maullín hacia toda la Patagonia...Si uno va a Huelmo o a Ilque, puede ver que las bandas que acompañan las fiestas tradicionales de los santos-por eso nos llamamos banda- están compuesto por acordeón, guitarra y bombo, pero en los antecedentes histórico aparecen que eran acompañadas por violín artesanal, flauta traversa, guitarra , cajas y bombo. Estaba el fundamento histórico de lo que hacemos nosotros en el subconsciente colectivo de la gente. Fue como volver a tomar esa tradición sin que ni siquiera nos diéramos cuenta. Empezamos una recuperación de las bandas tradicionales de la zona”.

Procesos de crecimiento

Lógicamente que crear y mantener por toce años una agrupación musical significa también una proceso de crecimiento y evolución, tanto personal como musical. Por eso es que para Jaime ha sido muy importantes lograr este propósito:”Hemos ido madurando y evolucionando con el tiempo. Uno va tanteando que es lo que más le ha gustado a la gente, cuales son los temas más escuchados, los que más nos identifica. Yo he tratado, eso sí, en el último disco “Mar Interior” de hacer cosas nuevas con Marcelo Nilo,de trabajar en lo rítmico, con algo un poco más contemporáneo, es decir, romper estructuras rítmicas, melódicas, las que son un poco más complicadas para escuchar para u oído medio, acostumbrado a una música más plana, estructurada, sin ningún quiebre. Pero actualmente estamos trabajando en eso, y no sé hasta que punto le puede gustar a la gente, pero lo importante es que lo hagamos aquí en la zona. Ahora, personalmente ha sido muy importante también el trabajo de grupo, aunque siempre ha sido difícil trabajar aquí en el sur porque no cuenta con músicos profesionales y no es muy rentable económicamente, hay que hacer actividades anexas. Afortunadamente a nosotros nos ha ido bien, tocamos en instituciones importantes, cobramos con boleta...Fuimos a tocar a La Moneda cuando asumió la democracia en Chile, con todos los primeros mandatarios de la época”.

Desde 1987 que Banda Bordemar empezó una carrera discográfica con “Colores de Chiloé” y desde entonces no ha parado de producir año a año (excepto en 1992) un cassette o un Compactó, lo cual le ha dado una continuidad de grupo, bastante grande, a pesar que ha cambiado muchas veces de integrantes, siempre con Jaime Barría componiendo y dirigiendo. Incluso formaron parte de álbum doble “Novedades de Chile”, el que se editó en Alemania con los mejores exponentes de música chilena de 1989. Han tenido una serie de conciertos que los ha mantenido ocupados todo el tiempo.

La importancia de permanecer

Para Jaime lo más importante de la Banda Bordemar ha sido mantener la identidad de donde son y donde están. “Buscamos nuestro desarrollo local a nivel del arte y no solo a nivel económico. La gente siempre tiene la tendencia de irse del campo a la ciudad, de la ciudad a la capital, de Santiago a Europa y pienso que ya es tiempo de invertir esa cadena a los pies del siglo 21, donde creo que tenemos que mejorar nuestro nivel de vida en el lugar donde vivimos.

Ahora todos los integrantes residen en Puerto Montt, y los mismo hace unos tres años. Es la banda más duradera que he tenido en estos años. Pero a mí no me interesa, retomando lo anterior, Santiago o el extranjero, me interesa mi zona, la que requiere de mayor educación musical, partiendo de los colegios donde la gente va ir creando un hábito de ir a los conciertos, de comprarse un disco, de adquirir elementos para ir cultivando el espíritu”.
Y es justamente el espíritu de Jaime Barría, su interioridad es lo que más llama la atención, porque pocas personas están conforme con lo que hacen, y él es una de esas. En un articulo en que transformo sus pensamientos en palabras expresó:

”Cuesta hablar de la música que uno realiza. Siempre he creído que es el pueblo quien crea el arte y que uno solamente ha tenido la suerte de captar esos momentos determinados de emoción e interpretarlos. En la historia de la música son muchos los ejemplos que nos encontramos, desde la Edad Media con trovadores, maestros cantores, creaban sus obras como respuesta a cierta situación y éstas eran transmitidas de generación en generación sin importar quien era el autor, ya que pertenecían a todos”.

Diario El Llanquihue, Domingo 5 de Febrero 1995,Puerto Montt

BORDEMAR, CERCA DE SU CASA/Maria Eugenia Meza

Tocan en su zona, aunque no en su casa, los chiquillos de Bordemar que por estos lares suena en dos casetes del sello Alerce.

Orquesta de cámara es una buena definición para el grupo, pero no para su estilo, ya que no tocan a los compositores que escribían para las cortes de los empolvados Luises. Ellos usan elementos de todos los lados, incluyendo el clásico y le dan un aire folklórico chilote, que es de donde son de verdad.

La mezcla esta lejos de ser un hibrido: por el contrario, es una suerte de música que refresca por lo nueva; calma por lo suave; contagia por la rítmica y alegra por el talento que se escucha respirar a cada nota.

Cinco músicos, dirigidos por Jaime Barría, integran esta banda creada en 1983 con el serio propósito de rescatar la rica música de la isla grande, pero dándole un sello especial, gracias al uso de las formas propias del jazz y de la música clásica. De ahí para adelante, tienen un curriculum espectacular donde se dan la mano los premios internacionales, las grabaciones (van más allá de los dos casetes de Alerce) y los recitales.

Soledad Guarda en violoncelo y canto; Eugenia Olavarría, en violín; Catherinne Hall, en flauta traversa; Fernando Alvarez en guitarra; y el propio Barría en composición, piano y arreglos, son el quinteto no de la muerte, sino de la vida, porque se han jugado por esta experiencia que-y aunque parezca frase barata de locutor de cuarta, es cierto- es una de las más notables en el medio nacional de la música, tan poco variado y con gusto tan a poco.

Bordemar da la cara por los que se arriesgan, por los que se juegan por un proyecto y les resulta porque en ello se les va la vida.

Diario La Nación, Santiago, 5 de febrero de 1994.